29 de julio de 2025 | 2:25 pm
Alerta sanitaria en RD: Reportan más de 1,700 casos de hepatitis B y C en medio de serias debilidades del sistema
SANTO DOMINGO.- El sistema de salud de República Dominicana se enfrenta a un escenario complejo tras el reporte de más de 1,700 casos de hepatitis virales B y C en lo que va de 2025. Cifras del Ministerio de Salud Pública (MSP) evidencian una transmisión sostenida de estas enfermedades, mientras las propias autoridades reconocen deficiencias críticas en la capacidad de diagnóstico y tratamiento a nivel nacional.
Según el último boletín del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave), se han confirmado 910 casos de hepatitis B y un total de 834 de hepatitis C desde el inicio del año. Los datos revelan un patrón de género particular: la hepatitis B tiene una mayor incidencia en hombres, mientras que la hepatitis C afecta con más fuerza a la población femenina del país.
Más allá de las cifras, el MSP ha sido transparente sobre los obstáculos que impiden un control efectivo de los brotes. Entre los principales desafíos se encuentran la falta de acceso a los tratamientos antivirales que curan la hepatitis C, la ausencia de un registro nacional específico para estas patologías y la escasez de pruebas de carga viral, que son cruciales para confirmar el diagnóstico y guiar el manejo clínico del paciente.
El panorama contrasta con los esfuerzos preventivos existentes. Para la hepatitis B, el país cuenta con un robusto programa de vacunación para niños y adultos, además de un protocolo de tamizaje para embarazadas con el fin de evitar la transmisión de madre a hijo. Sin embargo, la inexistencia de una vacuna contra la hepatitis C deja al diagnóstico temprano y al tratamiento oportuno como las únicas barreras contra la progresión de la enfermedad hacia complicaciones graves como la cirrosis o el cáncer de hígado.
Ante esta situación, las autoridades sanitarias reiteran el llamado a la población a reforzar las medidas preventivas, como el uso de protección en las relaciones sexuales. Al mismo tiempo, se subraya la urgencia de fortalecer la capacidad diagnóstica del sistema y garantizar el acceso a los tratamientos antivirales, cuya disponibilidad es clave para cambiar el curso de estas infecciones y proteger la salud pública.

