8 de enero de 2026 | 10:12 am
Entra en Vigor Polémico Impuesto del 1% a Remesas en Efectivo desde EE.UU.: ¿A Quiénes Afecta y Cómo Impacta a RD?
Santo Domingo, República Dominicana – A partir del 1 de enero de 2026, entró en vigor el controvertido impuesto del 1% a las remesas enviadas desde Estados Unidos mediante efectivo, giros postales o cheques de caja. La medida, incluida en el proyecto de ley «One Big Beautiful Bill» (Una Gran y Hermosa Ley), excluye de manera explícita las transacciones electrónicas y bancarias, generando un debate inmediato sobre su impacto en las comunidades migrantes, especialmente de América Latina y el Caribe.

Estados Unidos, como principal país emisor de remesas del mundo, envía cada año decenas de miles de millones de dólares a economías en desarrollo. Para naciones como República Dominicana, donde las remesas representan alrededor del 10% del PIB y son un sustento vital para cientos de miles de familias, la nueva carga fiscal ha encendido las alarmas y provocado reacciones tanto de gobiernos como de analistas económicos.
El Detalle de la Ley: ¿Quiénes Pagan y Quiénes se Salvan?
La normativa establece un gravamen dirigido específicamente a los migrantes. Según el texto legal, «solo se aplicará a remesas enviadas mediante efectivo, giros postales o cheques de caja», quedando exentas las transferencias digitales, bancarias o aquellas realizadas con tarjetas de débito/crédito emitidas en EE.UU.
Crucialmente, la ley exime del impuesto a los ciudadanos y nacionales estadounidenses que utilicen un proveedor autorizado, siempre que verifiquen su estatus. El impuesto debe ser retenido y liquidado trimestralmente por las empresas de envío de dinero al Departamento del Tesoro.
«La ley podría afectar de manera desproporcionada a migrantes, estudiantes internacionales y trabajadores que, por su estatus o acceso limitado al sistema bancario, dependen del efectivo para enviar ayuda a sus familias», advierte un análisis de la firma internacional Wise.
Impacto en República Dominicana: Cifras que Preocupan
Para la economía dominicana, dependiente de los más de US$10,000 millones anuales en remesas, el impuesto supone un desafío. El Center for Global Development estima que la caída anual en los envíos hacia RD podría ser de unos US$234 millones.
«Estos fondos son un salvavidas. Representan alrededor del 26% de los ingresos totales de los hogares dominicanos que los reciben», explicó el economista Nassim Alemany, citando datos de un estudio reciente.
Sin embargo, las perspectivas entre expertos locales varían:
- Luis Manuel Piantini, economista, considera el 1% «insignificante» comparado con las tarifas actuales y sugiere que podría ser absorbido por las empresas de envío locales mediante una reducción en sus comisiones.
- Antonio Ciriaco Cruz, decano de Economía de la UASD, calcula un impacto anual de US$100 millones, afectando principalmente a los estimados 236,000 dominicanos indocumentados que envían un promedio de US$254.6 mensuales.
Reacciones Internacionales y Alternativas
Países con altos volúmenes de remesas ya buscan alternativas. México, principal receptor de remesas desde EE.UU., anunció el lanzamiento de una tarjeta bancaria especial que permitirá a sus ciudadanos enviar hasta US$10,000 mensuales pagando una tarifa fija de solo US$2.50 por transacción, evitando así el nuevo impuesto.
La medida también afectará significativamente a migrantes de India, Filipinas, China y toda América Latina. Dilip Ratha, economista líder del Banco Mundial en remesas, subraya que estos flujos son «ingresos vitales» para millones, actuando como red de seguridad ante crisis y catástrofes.
Un Mercado Oligopólico y el Futuro Digital
El impuesto llega en un contexto donde, según el FMI, el mercado de remesas es «notoriamente oligopólico», con altas comisiones. La normativa anti-lavado ya había limitado el acceso de muchas fintech al sistema bancario estadounidense («derisking»), reduciendo la competencia.
Paradójicamente, la ley podría acelerar la inclusión financiera digital. Las billeteras digitales y transferencias bancarias, siendo las opciones más económicas y ahora exentas del impuesto, se presentan como la ruta más lógica para evadir la nueva carga fiscal.
«El mensaje es claro: el sistema empuja hacia la formalización y digitalización de las remesas. El costo lo pagarán, en el corto plazo, los migrantes más vulnerables y con menos acceso bancario», concluye un reporte del Fondo Monetario Internacional en su blog Remesas Resilientes.

