5 de marzo de 2026 | 10:38 am
Manual dominicano para no sacar de quicio al prójimo (edición torre, colmado y tapón)

Vivimos en un país hermoso.
Alegre. Solidario. Creativo.
Pero también en un país donde a veces creemos que el orden es opcional.
Así que aquí va un pequeño manual de supervivencia social, versión criolla, para que no sigamos poniendo a prueba la paciencia colectiva.
1. El ascensor de la torre no es carrera de 100 metros
Usted está en su torre.
Llama el ascensor.
Se abren las puertas.
Y ahí va… directo pa’ dentro.
Momento.
Primero salen los que están adentro.
No es una estrategia avanzada. Es sentido común.
Si usted entra antes de que salgan, crea un “tapón vertical”.
Y ya suficientes tapones tenemos en la Churchill.
Respire. Espere. Entre con dignidad.
2. En la iglesia tampoco se compite
Después de la misa, nadie va a cerrar el cielo si usted sale cinco minutos después.
Empujar no lo acerca más a Dios.
La paciencia sí.
3. El atleta olímpico del avión (sí, usted)
El avión aterriza en Punta Cana.
Todavía el cinturón está abrochado…
Y ya alguien está de pie, sacando la maleta como si el piloto dijera:
“Premio al primero que llegue a Migración”. Si usted está en la fila 22, su turno llegará. No se angustie.
No se deslice por el pasillo como si fuera un operativo secreto.
La puerta no se va a escapar.
4. La fila del supermercado no es sugerencia
Esa persona que “solo lleva un juguito” y se mete delante sin preguntar…
No, mi amor.
La educación es preguntar y aceptar si le dicen que no.
La viveza mal aplicada no es inteligencia.
Es falta de consideración con sonrisa incluida.
5. La bocina no es instrumento musical nacional
Si el semáforo tiene 2 segundos en verde y usted ya está tocando bocina…
Respire profundo.
No es Fórmula 1.
Es la Tiradentes a las 6 de la tarde. La bocina no mueve el tránsito. Solo mueve la presión arterial.
6. El parqueo creativo no es talento
Parquearse ocupando dos espacios no es señal de éxito.
Es señal de que usted cree que los demás no existen.
El respeto también se estaciona bien.
Al final, convivir en sociedad no requiere maestría.
Requiere conciencia.
No se trata de ser perfectos.
Se trata de entender que vivimos rodeados de otros seres humanos que también tienen prisa, problemas y derecho a un poco de orden.
La educación no es el diploma que colgamos.
Es lo que hacemos cuando nadie nos está mirando, o cuando creemos que nadie nos va a reclamar.
Y si mientras leía se reconoció en una o dos situaciones…
Tranquilo.
Lo importante no es que usted haya sido el del ascensor.
Lo importante es que mañana decida no volver a serlo.


