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27 de enero de 2026 | 10:34 am

Pasantías Médicas en República Dominicana: El Viacrucis Legal entre Salarios Cero y Esperas Interminables

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Meta Descripción: Médicos recién graduados en RD enfrentan un sistema de pasantías obligatorias marcado por desigualdades: modalidades sin salario, esperas de meses y condiciones precarias. Mientras, el Congreso debate reducir el año de práctica a seis meses. Conoce los testimonios.

URL Sugerida: pasantias-medicas-rd-desigualdad-salarios-espera-2026

Categorías Sugeridas: Salud, Sociedad, Educación, República Dominicana

Etiquetas: pasantía médica, médicos pasantes, Ley 146-67, SNS, residencia médica, Colegio Médico Dominicano, salud pública

Santo Domingo. Para cientos de médicos recién graduados en República Dominicana, el título universitario no es el billete para ejercer. Es, en cambio, el inicio de un vía crucis administrativo y económico: la pasantía médica obligatoria. Un año de práctica, a veces sin salario, casi siempre lejos de casa, y marcado por un sistema de asignación de plazas que perpetúa profundas desigualdades entre quienes pueden esperar y quienes no.

Mientras sus manos se entrenan en suturas y diagnósticos, su realidad se debate entre guardias interminables, la búsqueda de insumos básicos y la carrera contra el reloj para poder concursar por una especialidad. En el horizonte legislativo, una propuesta busca reducir esta etapa a seis meses, un debate que divide aguas en la comunidad médica.

La disyuntiva: ¿Salario o tiempo?

La Ley 146-67, vigente desde 1967, exige este año de práctica. El Servicio Nacional de Salud (SNS) gestiona las plazas a través de un portal donde el primer filtro es crucial: modalidad nominal (con salario) o honorífica (sin remuneración).

“Aunque sé que no incluía salario, me habían dicho que antes daban algunos incentivos, pero ya ni eso”, confiesa Jason (26 años), quien por una situación familiar optó por una pasantía honorífica en un hospital del Distrito Nacional. Su horario, oficialmente de 7:00 a.m. a 2:00 p.m., se extiende frecuentemente hasta las 5:00 p.m., sumado a guardias de 12 y 24 horas sorteadas por tómbola. “Hacemos la labor de un residente de primer año, pero en la escala estamos por debajo”, lamenta.

Al otro lado del espectro está Esmeralda, quien eligió la honorífica por estrategia. “No quería durar mucho en la espera y así concursar para la residencia lo antes posible”. Su lógica es compartida por muchos: el sistema prioriza la entrada rápida sin sueldo, frente a una espera que, para una plaza remunerada, puede extenderse más de ocho meses.

Un sistema bajo presión: 3,500 solicitudes para 2,214 plazas

Las cifras del SNS revelan la magnitud del cuello de botella. Anualmente, entre 3,000 y 3,500 nuevos médicos compiten por las 2,214 plazas presupuestadas y remuneradas. La brecha llena las listas de espera y alimenta la modalidad honorífica, de la que hay registradas unas 3,900.

Las provincias de Santiago, Duarte, La Vega, San Cristóbal, San Pedro y Santo Domingo concentran la mayor demanda, mientras que la asignación a zonas rurales, a pesar de incentivos económicos, enfrenta el flagelo de la precariedad.

“Aprender a trabajar con lo que aparece”: La crudeza en provincia

Para Noelia, pasante en un Centro de Primer Nivel en San Cristóbal, el desafío diario es la falta de insumos. “Hay que aprender a trabajar con lo que aparece y no con lo que realmente se necesita”, afirma. Aunque devenga unos 54,000 pesos, su espera fue “larga y agotadora” y critica un sistema de asignación que “no es justo”.

Luis dio un salto mayor: de Santo Domingo a una remota zona de Elías Piña. Con un salario cercano a los 50,000 pesos más incentivo por frontera, vive internado en el centro. Valora la digitalización del proceso, pero critica la eliminación del índice académico como factor. “Antes, para los que se graduaban con mayor índice, la plaza era más rápida. Ya todo el mundo es igual”.

El privilegio de la plaza soñada y el debate de la reducción

Casos como el de Patricia López son la excepción que confirma la regla. Tras solo dos meses de espera, consiguió una plaza remunerada en Valverde. “Mientras más rápido entras a la pasantía, más rápido puedes concursar para la residencia”, explica, resumiendo la ansiedad de una generación.

Esta presión es el telón de fondo del proyecto de ley aprobado en primera lectura por la Cámara de Diputados en julio de 2025, que busca reducir la pasantía a seis meses. La propuesta divide a la profesión.

Para Miosotte Lazala, secretaria del Colegio Médico Dominicano (CMD), la reducción es positiva si se hace “de la forma adecuada” y podría dinamizar las plazas, llevando a la “exclusión paulatina de la modalidad honorífica”.

Sin embargo, desde la trinchera, las opiniones chocan. Patricia cree que seis meses pueden ser suficientes. Luis, desde su experiencia en comunidad, se opone rotundamente: “No es una buena opción porque en seis meses tú no sabes absolutamente nada. La universidad no te enseña lo que es estar solo con una comunidad que tú tienes que atender”.

Conclusión: Un rito de iniciación en la encrucijada

La pasantía médica en República Dominicana es más que un requisito legal; es un rito de iniciación plagado de paradojas. Forma médicos en la adversidad, pero los somete a desigualdades económicas desde el día uno. Los empuja a la provincia, donde más se necesita, pero no siempre les da las herramientas.

Mientras el Senado estudia acortar el camino, la discusión de fondo persiste: ¿Cómo construir un sistema que forme con rigor, pero que no exploite? Que incentive el servicio en las zonas más vulnerables, pero que provea condiciones dignas. El futuro de la salud pública dominicana, y de quienes la sostendrán, depende de esa respuesta.

M2Noticias

Bacilio Valenzuela

Director de M2Noticias

Mercadólogo y consultor en comunicación estratégica

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