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10 de diciembre de 2025 | 6:16 pm

¿Qué querría gritarnos hoy Fray Antón de Montesinos?

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Nicanor Leyba

Periodista y docente

¿Éstos no son hombres (seres humanos)? ¿No tienen ánimas racionales?

En estos tiempos en que nos enfocamos tanto en lo que nos separa, lo que nos divide como grupos o como personas, y se menosprecian tanto los derechos (los del otro), cobra mucho sentido esta frase de Fray Antón de Montesinos, contenida hace 514 años en el famoso sermón de Adviento, en suelo de nuestro Santo Domingo, ciudad primada de América.

Es que, si tuvimos primicia continental en el sometimiento o colonización y la tuvimos en muchos de los adelantos, instituciones y eventos introducidos o gestados por los europeos, lo mismo ocurrió con esa visión a favor de “la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, proclamados, luego, en esos términos a mediados del Siglo XX en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Lo desconcertante del sermón de Fray Antón para los colonizadores fue que dicho reclamo partió del seno del grupo sociopolítico que ejercía el poder en la isla y sometía a los nativos a la explotación, esclavitud, abusos físicos y vejaciones. Dicho de otro modo, el llamado de atención partía de entre los dominantes, no de los dominados, lo que también nos dice que el compromiso con la verdad y la justicia nos llama incluso por encima de la identificación con un bando.

Y las palabras del religioso, en nombre de la Orden de los Dominicos, fueron todavía más radicales y desafiantes: ¿Acaso no estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos?, dijo a sus compatriotas, al referirse a ese conglomerado al que consideraban similares a los animales, debido a sus costumbres básicas y rudimentarias.

Es por ello que ahora, cuando en todo el mundo las diferencias políticas, comerciales, culturales, religiosas y de convivencia marcan la relación entre naciones y grupos humanos, desdeñando las más mínimas condiciones de respeto a la dignidad de las personas y el principio de igualdad, vale la pena recuperar algunos criterios predominantes de la citada declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas, dictada un día como hoy, el 10 de diciembre de 1948.

Los primeros tres artículos constituyen principios generales que deben permear no solo las constituciones y las leyes de los Estados, sino, además, a modo de valor universal, la interacción de los unos con los otros, por más diferentes, opuestos o antagónicos que nos resulten esos otros:

1- “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

2- “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

3- “Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”

“¿Cómo no entendéis?”, insistía Montesinos.

M2Noticias

Bacilio Valenzuela

Director de M2Noticias

Mercadólogo y consultor en comunicación estratégica

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