9 de febrero de 2026 | 10:26 am
¿Se te acabó la tinta?
Lic. Jeffrin G. Pacheco Reyes
Han pasado treinta días desde la última vez que escribí.
Treinta días de silencio.
No por falta de ganas, sino por algo más difícil de explicar: la desconexión.

Desde que empecé a escribir, nunca había pasado tanto tiempo sin publicar un artículo. Incluso, me llamaron del periódico para saber si me pasaba algo. Lo intenté varias veces. Me senté, pensé, abrí los cuadernos, abrí la mente… y nada. No me llegaba nada. No había hilo, no había pulso. Y cuando eso pasa, escribir por escribir sería una traición al lector y, peor aún, a uno mismo.
Esta mañana, mientras caminaba, ocurrió algo sencillo, casi insignificante, pero profundamente revelador. Venía una persona de frente, alguien que sabe que escribo. Al verme, antes incluso de saludarme, me lanzó una frase que me dejó suspendido en el aire:
¿Y qué fue? ¿Se te acabó la tinta?
Tardé dos segundos en reaccionar. Dos segundos en entender que no hablaba de tinta, sino de voz. De presencia. De esa costumbre que, sin uno darse cuenta, se convierte en compromiso.
Y ahí volvió la conexión.
Entendí que escribir no es una obligación diaria, sino un acto de honestidad. Que hay silencios necesarios, pausas que también dicen cosas. Pero también entendí que la inspiración no siempre llega sola; a veces llega empujada por una pregunta, por una mirada, por una frase dicha al pasar.
No escribía desde el 31 de diciembre. Mi último artículo fue sobre la Navidad y el Año Nuevo, sobre los cierres y los comienzos. Y quizás por eso este texto tenía que ser así: sin estridencias, sin temas grandilocuentes, sin aspavientos. Solo una reflexión sobre el acto de escribir cuando se escribe desde dentro.
Porque cuando uno escribe de verdad, no lo hace por calendario ni por rutina. Lo hace cuando está conectado. Y cuando no lo está, lo más honesto es esperar… hasta que alguien, sin saberlo, te pregunte en la calle si se te acabó la tinta.
No.
La tinta no se acabó.
Solo estaba tomando aire.
Y gracias a Dios, aquí estamos de nuevo.

