11 de febrero de 2026 | 10:47 am
The Sphere: cuando la publicidad exterior deja de ser un medio y se convierte en experiencia
Cuando comenté que viajaría a Las Vegas para ver a los Backstreet Boys en The Sphere, la pregunta fue inmediata y válida:
¿vale la pena invertir en viaje, hospedaje, comidas y una entrada costosa para ver a una agrupación que marcó otra época?

La respuesta corta sería: sí.
La respuesta real es mucho más profunda.
Desde mi posición como gerente de una empresa de publicidad exterior, puedo afirmar que lo vivido en The Sphere no es un concierto: es la evolución natural del Out Of Home llevada a su máxima expresión.
Durante años hemos hablado de impacto, alcance, frecuencia y recordación.
The Sphere introduce una nueva variable que el medio exterior ya venía reclamando: la inmersión total.
Aquí no se compite por atención; se captura por completo.
Miles de pantallas LED trabajan como una sola piel viva.
El contenido no acompaña al espectáculo: el contenido es el espectáculo.
Cada visual está diseñado para envolver, emocionar y generar una reacción física. No se observa, se siente.
Y ahí está la gran lección para la publicidad exterior moderna:
El futuro del medio no está en ser más grande, sino en ser más memorable.
La nostalgia de los Backstreet Boys fue solo el punto de entrada.
Lo verdaderamente poderoso fue comprobar cómo una narrativa bien construida, apoyada en tecnología de punta, puede:
- Revivir marcas
- Conectar generaciones
- Elevar un mensaje hasta convertirlo en experiencia colectiva
Para quienes trabajamos en exterior, The Sphere es una clase magistral de:
- Uso inteligente del formato
- Contenido diseñado para el medio (no adaptado)
- Integración perfecta entre tecnología y emoción
- Y, sobre todo, respeto por la atención del espectador
Esto no es entretenimiento por entretenimiento.
Es branding en estado puro.
Es demostrar que cuando el medio exterior se ejecuta correctamente, deja de ser un soporte publicitario y se convierte en un activo estratégico de alto valor.
Salí de esa experiencia con una convicción clara:
La publicidad exterior no compite con lo digital… lo supera cuando logra tocar emociones reales.
Y cuando eso ocurre, el mensaje no se olvida.
Se queda.
¿Y tú? ¿Qué opinas?
¿Crees que el OOH del futuro será cada vez más experiencial, o seguiremos viendo vallas y pantallas tradicionales por mucho tiempo?
(Gracias por leer hasta aquí. Si te gustó, comparte con alguien que también viva o trabaje en publicidad, marketing o creatividad. Nos vemos en el siguiente post.)

