Skip to content

19 de febrero de 2026 | 1:18 pm

Una despedida que nos devolvió la fe

Compartir Noticia

Esta semana una noticia estremeció a muchas familias y a la mía en particular.

Una joven de apenas 16 años partió demasiado pronto, dejando un dolor imposible de explicar.

Ante momentos así, no hay palabras.

Solo respeto.

Silencio.

Abrazo y oración.

Pero en medio de esa tristeza viví algo que me marcó.

En la funeraria vi cómo cada compañero de su curso dijo presente para darle un último adiós.

Llegaban en silencio, abrazaban a la familia, se quedaban acompañando.

Día tras día.

Sin obligación.

Sin cámaras.

Solo amor.

Era toda una comunidad sosteniendo a otra en medio del dolor.

Y ahí entendí algo que necesitaba recordar:

no todo está perdido con las nuevas generaciones, como a veces decimos tan fácil.

Nuestros hijos sí sienten.

Sí acompañan.

Sí saben amar.

Y eso también merece ser contado.

Que esta pérdida nos recuerde cuidar lo esencial y confiar en el corazón de nuestros hijos.

Porque la vida es frágil, pero la bondad que sembramos permanece.