3 de noviembre de 2026
¿Tendrá la humanidad que volver atrás para seguir viva?
3 de noviembre de 2026
Por el Lic. Jeffrin G. Pacheco Reyes
Hace tiempo lo vengo diciendo: la tecnología puede terminar haciéndonos más daño que bien si seguimos entregándole el control de todo sin medir las consecuencias. Cada avance promete facilitarnos la vida. ¿Quién garantiza que también la proteja?
Este 2 de noviembre, supermercados de Bélgica, Luxemburgo y Suecia reportaron alteraciones en sus sistemas de refrigeración ante aparentes ataques informáticos. Hubo que desechar alimentos y las pérdidas totales siguen sin cuantificarse. Semanas antes, un ataque similar en Francia había provocado pérdidas millonarias. Una intervención digital terminó destruyendo comida real.
También el FBI atribuyó a una operación norcoreana el ataque contra Binance: un robo estimado en 6,360 millones de dólares, el mayor robo de criptomonedas registrado hasta ahora. Corea del Norte, dirigida por Kim Jong-un, quedó señalada por un saqueo histórico ejecutado mediante computadoras.
Pero cuando están en juego vidas humanas, el peligro adquiere otra dimensión.
¿Qué ocurriría si alguien comprometiera los controles de un metro, la ventilación de un túnel, los semáforos de un elevado o la electricidad de un hospital? ¿Y los vehículos sin conductor? ¿Quién supervisa? ¿Quién responde? ¿Quién puede intervenir a tiempo?
El atacante podría estar en otro país. La víctima, aquí, cruzando una calle.
Pensemos en un avión y, en el escenario extremo, en los sistemas de mando de armas nucleares. Sus protecciones son diferentes a las de una nevera conectada. Pero las consecuencias de una orden de lanzamiento equivocada obligan a exigir barreras extraordinarias, verificación y control humano efectivo.
Ahora agreguemos la inteligencia artificial. Si delegamos cada vez más decisiones y dejamos de cuestionar sus respuestas, ¿quién reconocerá el error antes de que se convierta en tragedia?
Hasta en la educación se reconsidera la dependencia digital. Suecia ha impulsado más libros físicos y menos pantallas para fortalecer el aprendizaje. Un niño necesita desarrollar su criterio. Una sociedad también necesita conservarlo.
La tecnología ha salvado vidas. Eso exige proteger sus sistemas, preparar personas y conservar alternativas manuales donde sean viables.
Quizás volver atrás signifique recuperar capacidades que nunca debimos abandonar.
¿Hacia dónde vamos: hacia una humanidad más capaz o hacia una que ya no sabe qué hacer cuando se apaga la pantalla?


Deja un comentario